Bimba’s Substack

Bimba’s Substack

Perdí mi teléfono: bueno, me robaron.

Ni que hubiera invocado esto de todas las formas posibles. La nomofobia llegó pero si tengo suerte se fue.

Bimba de un Bimbo.'s avatar
Bimba de un Bimbo.
Aug 06, 2025

Hace mucho rato las personas me decían “cuidado con el celular”, “todo está muy peligroso, deja de usar el celular en la calle”, también me pasó que camino al trabajo tuve una compañera que me paró mientras estaba inmersa en el teléfono y ni siquiera me di cuenta. Incluso, como vaticinio de este apocalipsis comunicacional, un abuelito catalán me dijo en mayo -en un mirador- que tuviera cuidado en las calles de Barcelona porque llevaba muchas joyas puestas y eso era muy atractivo para los ladrones. Para mi suerte, era un abuelito de buen gusto que pensó que todos mis accesorios eran de oro del mayor de los quilates. Manifestó.

Ayer saliendo del metro Chile España me robaron. Mm, no fue un hurto propiamente tal, pero pudo haberlo sido por lo descuidada que fui. Sólo salí y un hueón en bici pistera me tiró el teléfono en menos del segundo en el que tardé en darme cuenta de lo que me había pasado. Tenía una carcasa apestosa con una especie de sticker que se pegaba a todas las superficies posibles y en eso se pegó mi tarjetero, que yo lo encontraba bacán y práctico pero resultó ser nefasto y tonto. Para mi hermano ese “sticker” era lo más asqueroso del mundo porque el teléfono se pegaba en tantas lugares que -obvio- era un caldo de bacterias, pero yo sólo pensaba que sí, que era verdad, pero pucha, ¡qué exagerado es! (No lo era). Cuando me pasó no hice nada. No pude ni gritar. Me dio vergüenza. Es tan evidente la falta de cuidado que sentí mucho pudor y sólo alcancé a decir “ay” pero de forma muy…muy bajita. La gente lo vio, pero bueno, para noticia de nadie no pasó nada. Mal bienvenidos al individualismo.

Y si po. Fui pava. Me senté en un banco a asimilar lo que estaba pasando y en mi mente me reproché mucho, pero no por haberlo perdido, sino porque hace rato que venía viviendo mi vida en modo automático y me di cuenta a través de la fatal pérdida de teléfono para mí y la alegría de ese mismo hecho para otro. No hice nada, pero bastaron 10 minutos -que es ene- para darme cuenta que mis ahorros estaban en una plataforma muy accesible y eso sí no me podía permitir perderlo. Corrí a mi casa. Me culpé y me dije ¿cómo no caché que tengo toda mi vida en el teléfono, que no me sé ninguna clave, que todas mis claves están asociadas al teléfono y, como si fuera poco, las claves las tengo anotadas en las notas del mismo celular? ¡Ay, hijita de dios! ¿realmente tu vida es un teléfono? Sí. Lo era.

Automaticidad. Desde que se murió mi papá, hace un año, sentí que era inmune a cualquier desgracia. Obvio que mi papá me va a proteger de cualquier mal, un poco queriendo en mi mente que estuviera siempre, por todo el tiempo que no estuvo, no pudo o no quiso estar: Tipo ¿me lo debes, igual, no? También hace un rato sentía que no estaba tan protegida por él pero no hacía nada (jaja, qué fresca, apegándome heavy a la percepción). Hace un par de semanas antes -aún con ese sensación- vi en una plataforma muy científica como tictoc que, para que tus muertos te apañen, tienes que pedirlo. Y en voz alta. Mm. Fallé, pensé. No basta con ser católica y rezar y pedir y agradecer, porque lamentablemente hace un año que vivo en automaticidad y resulta que así no funciona la cosa.

Hace un año que soy, estoy, me valido y valido por ese aparato. Ni siquiera me sabía el número de mi hermano o de mis amigos. No tenía whataspp web conectado en mi computador y entré en pánico porque tampoco tenía acceso a instagram, pero si tenía el fiel facebook y pude avisarle a un amigo que no me podía juntar con él mañana (por hoy, miércoles).

Pero chicos, ¿qué huevada? ¿esas son mis preocupaciones?, upa. Iniciamos el camino a recuperar todo. Resulta que seguimos siendo un país medio burocrático y todo lo que bloquee me lo entregarían en 4 días hábiles más. Es un montón. Adiós teléfono. Adiós conexión. ¿Adiós amigos? ¿Chau a mis pololos futuros? esta tortura dura 4 días hábiles o 6 días corridos. Nada que hacer, partí al metro camino a mi trabajo, en el metro todos, pero todos, iban con su teléfono y con audífonos escuchando, jugando, escribiendo, viendo quién sabe qué, pero ninguno tenía alguna expresión en su cara. Todos eran iguales. Todos viviendo la cotidianeidad de la vida como si la tuviéramos asegurada, y lo cotidiano está siendo todo menos eso.

El problema es que lo diario no se vive, no se percibe, es una obligación, es mecánico.

Funciona en un andén de dormir-despertar-bañarse (si tienes conciencia de los olores humanos)- arreglarse - trabajar- comer- transportarse- ir a casa- dormir -y así otra vez- y otra vez- y otra vez. No lo convertimos en un relato precioso y único y que se fue, ni tenemos expectativas de lo curioso que puede ser el mañana, sino que nos anclamos en lo conocido y esperamos que algún día, si tenemos suerte, este panorama cambie. Sorpresa. No cambia.

No cambia porque la vida si es un cliché y está bien aceptarlo. La vida cursimente es hoy. Mientras planeaba mi vida a través del teléfono pude haber conversado, tocado, besado, abrazado, reído y llorado tantas veces y con tantos mejores recuerdos de los que tengo hoy y me los perdí, o quizás no, pero no los recuerdo con tanta intensidad como todo lo que viví entre ayer y hoy, precisamente, por no tener teléfono y puta que lo sentí bacán.

Esa adicción existe. La tuve o la tengo. La tuvimos o la tenemos, pero hoy pretendo cambiarla por contar mis historias aquí, como esta. Pero no me inspiré porque sí, me inspiré en una mujer que admiro porque para escribir tienes que ser valiente y porque es valiente tener algo que decir. Ella tiene un blog demasiado entretenido de leer y me encantaría poder decir aquí cuál es su nombre de substack pero ¡adivinen! no tengo cómo saberlo porque no tengo teléfono (Yay). Actualizaré para que puedan ser igual de afortunados que yo cuando leo los lunes sus columnas (o cuando puedo leerlas, para ser honesta, porque me subí a ese barco hace poco).

En fin, como mi primer texto quizás no tiene tanto hilo, pero soy así, desordenada, dispersa y me gusta sentir todo alborotado para después unirlo cuando decanta (en una especie de tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando).

Si te quedaste hasta aquí: eris bacán. un beso.




© 2026 Bimba de un Bimbo. · Privacy ∙ Terms ∙ Collection notice
Start your SubstackGet the app
Substack is the home for great culture